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Con el kit de cultivo Bridgesii – Echinopsis lageniformis, tienes todo lo necesario para cultivar tú mismo esta legendaria especie de cactus. Este kit incluye semillas frescas, una bandeja de germinación y una mezcla de sustrato diseñada específicamente para que broten con éxito. Cultivar esta planta histórica desde cero es un proceso lento, pero te aseguro que es un proyecto botánico de lo más gratificante.
El cactus Bridgesii (Echinopsis lageniformis, antes conocido como Trichocereus bridgesii) también se conoce como la antorcha boliviana. Tras una reclasificación botánica oficial, los científicos ahora lo llaman Echinopsis lageniformis. Aunque el cambio de nombre a veces marea un poco en las investigaciones, su potente base genética no ha cambiado. Originalmente, este cactus de columna crece en las zonas secas y cálidas de Bolivia, donde se ha utilizado durante siglos en tradiciones culturales.
En el mundo de los cactus, esta especie es famosísima por su forma de crecimiento "monstruosa" (monstruose). Esta variante desarrolla unas protuberancias suaves y únicas sin las típicas costillas continuas, lo que le ha valido el apodo popular de cactus pene. Al igual que otros cactus sagrados de la familia San Pedro, el Bridgesii contiene de forma natural mescalina, un alcaloide orgánico psicoactivo. Además, cultivarlo en casa ayuda a conservar esta especie tan especial.
Para cultivar con éxito este cactus boliviano, hay que ser meticuloso. Sigue estos pasos al pie de la letra para preparar tu bandeja de cultivo.
Lo primero es hacer unos 25 agujeritos en el fondo de la bandeja de plástico. Esto es fundamental para que el exceso de agua drene bien y las raíces no se pudran. Después, reparte la grava que viene en el kit de forma uniforme por el fondo hasta cubrirlo por completo. Esto servirá de base para un buen drenaje.
Mezcla la tierra para macetas con la arena y la perlita, y pon la mezcla en el contenedor. Luego, hay que esterilizarla para cargar de paso cualquier microorganismo o hongo dañino. Puedes hacerlo en el microondas durante 35 minutos a baja potencia, o en el horno precalentado durante 60 minutos. Después, deja que se enfríe del todo.
Humedece bien la tierra ya fría, pero sin que se encharque. Pulveriza la superficie unas cuantas veces con un spray de agua, espera unos minutos y repite. Puedes comprobar el punto de humedad cogiendo un poco de tierra y apretándola: no debería gotear agua.
Ahora ya puedes poner las semillas en la tierra. Coge un lápiz y usa la punta para hundirlas con mucho cuidado unos 2 o 5 milímetros. La mayoría germinan en unas dos semanas, aunque algunas pueden tardar un poco más, entre 4 y 6 semanas. Cultivar requiere tiempo, así que ármate de paciencia.
Una vez plantadas, los cuidados son clave para que las semillas "despierten" y las plantas crezcan sanas.
La mejor temperatura para que las semillas broten es una que se mantenga estable entre los 20 y 28 °C. Ojo, que no pase de los 28 °C, porque el calor excesivo puede dañar a los pequeños brotes.
Mantén la bandeja bien cerrada para que la humedad sea alta y el sustrato no se seque. En cuanto veas aparecer los primeros cactus diminutos, haz unos cuantos agujeros en la tapa. Cada semana, haz alguno más para que la humedad baje poco a poco. A los dos meses, las plantitas ya serán lo bastante fuertes como para quitarles la tapa del todo.
Una vez que los cactus pasan esos primeros meses tan delicados, empieza la fase de mantenimiento. Aquí tienes las reglas de oro:
En los rituales etnobotánicos tradicionales, la variante adulta es conocida por su carácter suave. Quienes lo han probado dicen que la experiencia es parecida a la del Trichocereus peruvianus. Los efectos son sobre todo sensoriales, destacando la percepción de imágenes muy coloridas y vivas. Es un viaje visual bastante tranquilo.
Los pensamientos cotidianos se van rápido a un segundo plano, dejando paso a una paz interior profunda y a una sensibilidad sensorial a tope. La experiencia es muy calmada y menos pesada para el cuerpo que la del cactus Peyote, por lo que no suele dar tantas náuseas al principio. Para que el cuerpo absorba mejor los principios activos, se suele consumir (en rodajas secas o en té) con el estómago vacío y en un sitio tranquilo. Si decides hacer este ritual, asegúrate de estar en un entorno seguro y de tener a alguien sobrio que te acompañe (un tripsitter).