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Con estas semillas de Peyote L. williamsii (10 unidades) tienes la base auténtica para cultivar tú mismo uno de los cactus más legendarios del mundo. Esta selección de semillas de alta calidad es ideal para cultivadores pacientes y coleccionistas. Criar este cactus histórico desde cero es un proyecto botánico que lleva su tiempo, pero que resulta supergratificante. La planta, una vez que crece, tiene una forma esférica única y contiene mescalina de forma natural.
El cactus Peyote (Lophophora williamsii) es un cactus pequeño, de crecimiento lento y sin espinas. Originalmente, esta planta se encuentra en las zonas áridas y calurosas del norte de México y el sur de Estados Unidos. Su historia es fascinante y se remonta a miles de años. En la cultura de los aztecas y otras tribus indígenas, este cactus tiene un papel central en rituales espirituales y ceremonias tradicionales.
Desde el punto de vista botánico, la planta se convierte en una bola compacta de color verde azulado o grisáceo que, cuando florece, saca unas flores preciosas en tonos blancos o rosa pálido. Lo que ha hecho famosa a esta especie en todo el mundo es que contiene mescalina, un alcaloide psicoactivo natural. Este compuesto orgánico se encuentra principalmente en los tejidos que hay justo debajo de la piel del cactus. Además, cultivarlo tú mismo ayuda a conservar esta especie tan frágil y protegida.
Cultivar Peyote a partir de semillas es un proceso que requiere una buena dosis de dedicación. Como la planta crece de forma natural en climas calurosos y secos, en nuestro clima más templado es importante cuidarlo sobre todo en interior. El proceso de cultivo pasa por varias etapas bien marcadas.
El ciclo de vida de esta planta tan especial tiene cuatro periodos clave:
Las semillas de Peyote germinan mejor directamente en la tierra, en un ambiente cálido y húmedo. Sigue estos pasos para empezar con buen pie:
Las plántulas jóvenes son extremadamente frágiles. Al principio, quita el film o la tapa un momento cada día para renovar el aire y evitar que salgan hongos. Durante los dos primeros meses, mantén la tierra siempre un poco húmeda usando un pulverizador y agua filtrada. Después, ve espaciando los riegos hasta que la tierra se seque del todo entre uno y otro. En el primer año, no uses ningún tipo de fertilizante, ya que podrías dañar las raíces jóvenes al instante. Deja las plantas tranquilas durante todo el primer año y no las trasplantes.
Solo después de 1 o 2 años los cactus serán lo bastante fuertes para el trasplante. Hazlo preferiblemente en primavera o verano, que es cuando están activos. Deja que la tierra se seque por completo durante 3 o 5 días antes de empezar. Saca el cactus con cuidado de la maceta y revisa que las raíces no tengan podredumbre. Ponlo en una maceta nueva que sea unos 2 centímetros más grande, con tierra para cactus seca y con buen drenaje. Tras el trasplante, deja el cactus una semana a la sombra para que se recupere antes de volver a regar con moderación.
En las ceremonias espirituales tradicionales, el cactus Peyote adulto se utiliza por sus efectos profundos. Los usuarios cortan el cactus en rodajas finas de unos cinco milímetros, que se pueden tomar frescas o secas. Otro método tradicional es preparar un té.
El sabor de la planta es extremadamente amargo e intenso. Esto casi siempre provoca una reacción física en los primeros 60 o 90 minutos, como náuseas temporales o vómitos. En las culturas indígenas, esto se ve como una purificación natural y necesaria. Una vez que pasa esta fase inicial, la experiencia llega a su punto álgido. Lo que sigue es un viaje impresionante y largo que puede durar entre 8 y 15 horas en total.
La percepción sensorial cambia radicalmente. Los colores se vuelven más intensos y los objetos cobran una dimensión totalmente nueva. Todo se percibe a través de un filtro único. Este ritual requiere un entorno seguro, no tener planes para el resto del día y contar con la presencia de un acompañante sobrio (tripsitter). Como la experiencia puede potenciar mucho el estado de ánimo, es fundamental estar bien tanto mental como físicamente. Si se tiene tendencia a la ansiedad o la depresión, se desaconseja totalmente el consumo de este cactus.